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...tal como han hecho desde tiempos inmemoriales los jóvenes sometidos a presión, decidieron tumbarse un rato y perder el tiempo.

lunes, abril 17, 2006

absurdos para el lunes (cuando piensas que lo has visto todo...)

Venía yo en el tren (aquí una novedad), rumiando mi desventura (aquí una metáfora y me río). Me toca sentarme en uno de esos asientos abatibles (de abatir y abatimiento) porque el tren va lleno.
Hay cinco chicas y un chico. Ojean una revista. Una de esas que se escriben con ka. El chico está contándole a sus amigas y a todo el largo vagón Brokeback mountain. El mp3 marca 40 como volumen. Y lo oigo todo. Eso es gritar. Yo no quería escuchar nada, pero ha sido imposible. Imposible. No tengo palabras para describir la narración. Y luego dicen que hay ataques homófobos.

Me imaginé tres formas de hacer que se callara:


  1. Con el rayo desintegrador. Un segundo y sólo quedaría de él una mancha de carbonilla en el asiento. Las amigas gritarían y a lo mejor tendría que usar el rayo con ellas también. Una lástima.
  2. Haciéndole una seña. Shhh. Cállate. Y pasándome el dedo índice por el cuello. Este es mi tributo a los corleones y henrys hill del mundo.
  3. Levantándome muy despacio, sacando una pistola de la mochila, acercándome a él y... le apoyo la pistola en la sien y le pregunto en voz baja: ¿quieres contarme una película? A partir de aquí se sucedería una escena que se podría alargar lo que quisiera. Os lo estaréis imaginando.
Si no fuera por estos momentos...

Me había hecho el propósito de no hablar del curso, pero aquí aparece la diferencia entre hacerse un firme propósito y lo que yo hago.
Estaba la señorita Topisto repartiendo la documentación que tiene que rellenar, y claro, da una hoja a cada persona presente. Y una de esas personas le dice: no, a mí no me des, yo soy su madre.
Una lástima no habernos vistos las caras cuando ha sonado esa frase ya mítica.
El discurso continúa: no, he venido hoy con ella y ya mañana viene sola.
La señorita Topisto consigue articular: hombre, yo creo que se tienen que desenvolver solos... (obsérvese el plural).
En fin. Seguro que la hija me proporciona un sinfín de momentos gloriosos. Voy a terminar añorando el papeleo entre las seguras cuatro paredes hormigueriles.

9 Comments:

Blogger vilipendia said...

Jajajajajajajja (por la anécdota trenil). ¿Pero te contó el final o no? Aaaaaay, para que luego digas que se te ha acabado la paciencia...
Y respecto a la segunda historia, no tengo palabras. Y cuando digo no tengo, es que no tengo. Estamos hablando de una persona adulta y, en principio, en plena posesión de sus facultades, ¿no?

(Un Corleone se hubiera pasado el dedo por la mejilla, de arriba a abajo... Capisci?)

17 abril, 2006 18:08

 
Blogger nadadora said...

Lo contó to-do. Pero a su manera, eso sí. Haz películas para eso.

Y menos palabras que tendrías si supieras más, igual te hago un guión. Si consideras a una persona de 19 años (luego fui a mirar la ficha, sí) capaz de presentarse sola en un curso y decir su nombre, pues sí. Aunque claro, luego cuando se quedó sola y se presentó, entendí algunas cosas.

(I know, vílipen, pero ese gañancillo bershkiano no habría entendido el gesto de la mejilla, o lo habría malinterpretado, porque ahora que lo pienso, lo usó durante el relato peliculero y no era para referirse a la familia, no).

17 abril, 2006 18:15

 
Blogger vilipendia said...

Lo del guión me parece una idea fantástica.

17 abril, 2006 18:24

 
Blogger nadadora said...

A mandar, me coges con las manos en el teclado.

17 abril, 2006 18:25

 
Blogger Unknown said...

Lo de Montaña Rompeculos (Locusta dixit) es una suerte, así te ahorras ver la peli, si es que no la habías visto. Yo eso hice. Me leí un par de posts que la destripaban vilmente y me ahorré la pasta y las horas de visionado porque sé, con certeza, que no me hubiese gustado. Yo soy así. A la que me argumentas, me convences.

17 abril, 2006 20:18

 
Blogger nadadora said...

La había visto, lo que no hice fue invertir (dinero). La ví justo al borde de la saturación mediática, blogueril, televisiva, gay, supergay, progay, gayfriendly, giligay... calculo que si el esclavo hubiese tardado un poco más en dármela, todavía estaría esperando en el disco duro.
Sobre si me gustó o no, se me dan mal algunas respuestas cortas. Por lo de la argumentación.
Lo bueno de escuchar la versión del tren, fue comprobar una vez más, que da igual lo que hagas, ahí están los otros para fagocitarlo y escupirlo. (En este caso el resultado era una invención)

17 abril, 2006 20:36

 
Blogger Unknown said...

Qué gran frase, Nadadora: "da igual lo que hagas, ahí están los otros para fagocitarlo y escupirlo". No puedo más que bajarme los pantys ante ti. O quitarme los pelos de las cejas.

17 abril, 2006 21:18

 
Blogger nadadora said...

Gracias,mujer estropajo, tengo algunos momentos diseminados de lucidez.
Por haber usado la palabra pantys, de la que me declaro fan, no es necesario que te los bajes, con la reverencia símil me conformo. Y lo de las cejas lo reservo para otra ocasión venidera en la que me lo merezca.

17 abril, 2006 23:07

 
Blogger Unknown said...

Me parece muy bien. Esperaré con la pinza entre los dedos.

18 abril, 2006 00:04

 

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